Autoridades municipales de Tupiza (Bolivia) y miembros del Comité de Integración de Iquique (Chile) se reunieron el domingo en el hito fronterizo que separa a ambos países. Evo Morales inauguró hace un par de semanas un asfaltado que llega hasta Uyuni y se busca ampliar el tramo caminero hasta conectarse con la red chilena. El proceso de integración regional no se detiene. Paraguay se limita a observar de lejos cómo la región intenta mejorar las alternativas de comercio.

Cerca del mediodía del domingo, autoridades cívicas y municipales de la ciudad de Tupiza (Bolivia) se reunieron con miembros del Comité de Integración de Iquique (Chile). El encuentro tuvo lugar en la misma línea fronteriza que separa ambos países, en el Hito 60.

El punto de reunión se encuentra a unos 300 kilómetros al este de Iquique, siguiendo un camino que está asfaltado en buena parte, para luego tomar un sendero de tierra que va subiendo las montañas, hasta llegar al Hito 60. El escenario que rodea al lugar es impresionante: la cordillera de los Andes exhibe todo su esplendor y un cono volcánico se encuentra como telón de fondo.

El encuentro entre chilenos y bolivianos tuvo como objetivo discutir el trazado del camino que unirá las ciudades de Tupiza e Iquique, en procura de optar por el tramo más recto y sobre todo con menores desniveles de altura, a fin de facilitar el transporte de mercaderías.

Jorge Soria, titular del Comité de Integración de Iquique y ex alcalde de dicha ciudad, comentó que el presidente Evo Morales inauguró hace un par de semanas el asfaltado que llega a la ciudad de Uyuni, permitiendo una conexión directa desde La Paz.

Las autoridades municipales de Tupiza y ciudades vecinas aguardan la continuidad del asfaltado, para ingresar directamente en el norte chileno, con miras a acceder con mayor facilidad a Iquique.

Jorge Soria explicó que “este corredor va subiendo lentamente de menor a mayor, por un área de salares y lagunas, donde no encontramos las clásicas altas montañas de los Andes. Desde aquí se puede ingresar de lleno al altiplano boliviano, sin ríos y sin soportar lluvias todo el año, salvo las mínimas de diciembre”.

Soria se mostró muy entusiasmado por la reunión realizada en el Hito 60. “Es una oportunidad extraordinaria para nuestros países. Es el camino más cómodo y recto para seguir en camino al océano Atlántico. Paraguay también podrá beneficiarse con este camino, porque ya no será necesario seguir el tortuoso camino de Paso de Jama para ingresar a Chile”.

Paraguay, caso aparte

Bolivia realiza un gran esfuerzo para construir una infraestructura vial que facilite el comercio regional. Pretende lograr (y lo está haciendo) convertirse en paso obligado entre los océanos Atlántico y Pacífico. El presidente Evo Morales inauguró hace un par de semanas atrás el camino La Paz – Uyuni y se tiene previsto llegar hasta la frontera con Chile; esto explica la reunión del domingo en la frontera, en procura de elaborar una propuesta sobre el trazado para el gobierno boliviano.

En este momento, las principales rutas de Bolivia están al servicio del comercio de Brasil y Chile. Buena parte del tráfico terrestre utiliza la red vial boliviana.

Las esperanzas de Paraguay de convertirse en centro de servicios para el intercambio terrestre nunca pasaron de la etapa de buenas intenciones y discursos.

El país más atrasado en proyectos de integración regional es Paraguay; para colmo de males, lo poquísimo que realizó nuestro país está mal hecho. Basta con observar la ruta Transchaco, al norte de La Patria. La ruta es un desastre, digna del tránsito de tanques de guerra.

La misma suerte correrá en poco tiempo más el tramo Tte. Enciso – Fortín Infante Rivarola, donde la capa de asfaltado es tan delgada que no tiene condiciones de soportar un tráfico intenso. Es apenas una película de asfalto.

Tampoco se realizó mucho por asfaltar el sector Carmelo Peralta – Cruce de los Pioneros. Menos aún se puede hablar del proyectado puente entre Carmelo Peralta y Puerto Murtinho. Ni esperanzas de que se pueda lograr a mediano plazo.

En estas condiciones, los países de la región optan por el paso más sencillo: dejar de lado al Paraguay.

El proceso de integración sigue a pasos firmes, se amplían redes viales, se interconectan ciudades y el comercio avanza en función a nuevas rutas. Los beneficios económicos que genera el tráfico de mercaderías y las opciones para ingresar a nuevos mercados van de la mano de caminos asfaltados.

Chile y Bolivia, con el encuentro realizado el pasado domingo, no hicieron otra cosa sino consolidar un proyecto común de ampliar el comercio entre ambos países. Paraguay sigue observando el proceso desde un mirador, sin dar ningún paso que permita obtener beneficios.
abc

 

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