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La
semilla no es otra cosa que una planta en dormencia, que colocada
en un suelo con humedad y temperatura favorable, absorbe agua por
ósmosis y se engrosa.
Las enzimas activan y las reservas de alimentos en el endosperma
mueven al embrión y se produce el crecimiento. Con el desarrollo
de las hojas y la iniciación de la fotosíntesis, la
planta comienza a ser independiente de la semilla para su alimentación.
Con la extensión de las raíces la planta también
se independiza para conseguir nutrientes. Así la planta se
independiza totalmente y adquiere capacidad de supervivencia para
su sustento.
Existe un periodo crítico en los inicios pues el desarrollo
de raíces es aun escaso, puede no tener la superficie de
contacto deseada para la obtención de agua y elementos como
el fósforo, que por su naturaleza es inmóvil en el
suelo. De ahí que generalmente exista una dependencia de
fósforo al inicio, lo que desaparece con el mayor desarrollo
de raíces. Esto explica del porque se necesita un fertilizante
rico en fósforo al comienzo. Esto es especialmente critico
en cultivos anuales.
El crecimiento posterior y la extensión de raíces
en el suelo y subsuelo contribuyen a una mejor captación
de agua, nutrientes, oxigeno y otros factores. Esto hace que las
raíces cumplan diferentes funciones en los diferentes horizontes,
en él "A" absorbe mas nitrógeno por la mayor
cantidad de materia orgánica, en el B y C absorbe otros nutrientes
y agua.
La capa arable tiene siempre humedad salvo en épocas secas
en donde el agua está en el subsuelo y las raíces
se encargan de ser factor determinante
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