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Siendo
un tema crítico no existe situación en la que
dos o más criadores hablando sobre la alimentación
de sus pájaros no discutan acerca de la manera en que
cada uno lo hace, ya que, cada uno aplica un régimen
que está convencido que es superior al que utilizan sus
colegas. Es por ello que no debemos sorprendernos, por consiguiente,
si se nos dice que estamos proporcionando a nuestro canarios
una dieta equivocada. |
De
todas maneras, si logramos seguir el consejo básico que aquí
damos, no habrá nada erróneo en la dieta y cualquier
otro comentario no será más que una mera opción.
Si somos lo bastante afortunados como para conseguir el consejo
de un criador de calidad y experimentado, prestemos atención
a lo que nos dice, pues obviamente le ha dado buenos resultados
a través de los años. No es en modo alguno beneficioso
cambiar de dieta cada vez que alguien afirma saberlo todo acerca
de la alimentación sobre canarios.
Dieta
básica.
Cuando
nos referimos a dieta básica estamos hablando de aquella
que se compone de alpiste corriente, una pequeña cantidad
de colza o de una semilla de contenido nutritivo similar, y agua.
Con este régimen, un canario se mantendrá vivo y gozará
de una salud razonablemente buena. Sin embargo, limitarse a lo básico
no constituye de por sí la dieta recomendable, pero, de todos
modos consideremos cuál es la razón por la que consigue
su objetivo.
Es
sabido que se encuentran disponibles dos clases principales de semillas
para nuestros pájaros: aquellas que son ricas en hidratos
de carbono y otras que lo son en aceites grasos y proteínas.
Las primeras proporcionan energía para generar el movimiento
muscular y el exceso se almacena, bajo forma de grasa, para su utilización
en mantener el calor del cuerpo. Las segundas proporcionan al pájaro
proteínas utilizadas para la sustitución de tejido
consumido por la acción de los músculos. Estos dos
tipos de semilla contienen minerales que el cuerpo requiere para
desarrollar un buen tejido óseo, servir de ayuda a los procesos
metabólicos y para combatir las enfermedades.
Adiciones
a la dieta.
Es
de pensar que tanto los poseedores de pájaros de compañía
como los criadores, quieren que sus ejemplares vivan plenamente
y no que simplemente sobrevivan. Por lo tanto, se debe considerar
la utilización de adiciones alimenticias a la dieta básica.
En su estado silvestre, los canarios comen diversas plantas e insectos.
También picotean el suelo y engullen pequeños granos
de arena. Por otro lado, no se ven sometidos a la restricción
de ingerir únicamente una clase de semilla. De todo esto
se infiere que la diversidad conduce a unos pájaros sanos.
El
trigo, maíz, mijo y alpiste son ricas en hidratos de carbono,
mientras que la proporción de proteínas y grasas es
mayor en las semillas de linaza, la pepitas de girasol, los piñones,
y la colza. Sin embargo, cualquiera de ellas puede ser reemplazada
por alpiste corriente y colza con tal que los pájaros lo
acepten. También ocurre que algunas semillas son demasiado
grandes, mientras que otras cabe que sean ignoradas. De esto surge,
la elección de alpiste y semilla de colza tradicional, basada
en años de prácticas alimenticias llevadas a cabo
por aficionados experimentados. Algunos pájaros aceptan sin
problemas las semillas de adormidera o la nigeriana, mientras que
otros muestran poco interés por ellas. De nuestra práctica
surgirá hacia cuáles se inclinan nuestros pájaros.
Conviene
no olvidar que un exceso de semillas ricas en proteínas o
de alpiste en la dieta se traduce en obesidad y para evitar problemas,
una proporción de cuatro partes de alpiste y una de semilla
proteínica constituye la combinación aproximadamente
correcta. Asimismo implica una ventaja para nuestros pájaros
el que se acostumbren a una amplia gama de semillas distintas, lo
cual viene dictado por las preferencias que adquieren en su época
joven, pues al llegar a la edad adulta pueden mostrarse muy reticentes
respecto a aquellas que no han probado previamente. Sin embargo,
conseguir dicha variedad depende de las inclinaciones puestas de
manifiesto por la hembra en su época de cría. Alentemos,
por tanto, a nuestros pájaros para que la acepten ya que
esto aumenta, a su vez, las probabilidades de que los polluelos
recién salidos del huevo hagan lo mismo.
Semilla remojada.
El procedimiento para conseguirla es simplemente sumergirla en agua
durante 24 horas. Luego debemos lavarla profundamente y dársela
de comer a nuestros pájaros. A ellos les gusta mucho este
tipo de alimento. Las semillas remojadas son nutritivas debido a
los cambios químicos que comienza a desarrollarse en su interior
a través de este proceso.
Semillas
germinadas.
Cualquier tipo de semilla puede ser sometida a germinación.
En primer lugar deberemos ponerla a remojar en agua durante 24 horas.
Después tendremos que lavarla y extenderla sobre una bandeja
recubriéndola con toallas de papel. Instalemos esta bandeja
en el interior de una armario oscuro y caliente. Mantengamos húmedas
las toallas. Tras este proceso harán su aparición
pequeños brotes cuando hayan transcurrido entre 24 y 36 horas.
Lavemos, escurramos y proporcionemos la semilla así germinada
a los pájaros. Si la germinación no se produce, ello
supone que se trata de una semilla carente de calidad. A tal fin,
constituye una buena idea el someter periódicamente a germinación
algunas semillas para comprobar que son frescas, sobre todo si las
adquirimos en grandes cantidades.
Los
tallos en cuyo extremo se encuentran las semillas de diversas hierbas
y plantas silvestres gozan de gran preferencia por parte de los
canarios. Sin embargo, abstengámonos de recogerlos en sectores
sometidos a rociados con productos químicos, expuestos a
verse ensuciados por los excrementos de otros animales y con riesgo
de contaminación por parte de los escapes de los automóviles.
El
contenido en proteínas y vitaminas se eleva en grado considerable
cuando se permite a la semilla germinar. La mayoría de los
pájaros muestran inclinación por las semillas en estas
condiciones, en especial las hembras cuando tienen polluelos en
el nido.
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