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las distintas tareas que los perros realizan para ayudar al
hombre, no podemos dejar de destacar su colaboración
para con los no videntes. Estos perros-guías para ciegos,
vienen llevando sus tareas desde hace varios años, y
ya en 1930 se emplazó en Inglaterra la primera escuela
de adiestramiento. |
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La
formación.
Los métodos de formación han ido evolucionando en
la misma medida que han crecido los centros de formación
y la cantidad de animales adiestrados.
El 30% de la población canina que desarrola esta actividad
está llevada a cabo por Pastores Alemanes, pero también
suele escogerse a Labradores y Golden Retrievers para la tarea de
lazarillo. Las cualidades que se tienen en cuenta para la elección
es la obediencia y las grandes facultades de apredizaje. También
se suelen tener en cuenta los antecedentes sanguíneos, dado
que los cachorros hijos de padres criados con este fin, guardan
características especiales. Los criaderos que trabajan en
esta línea, no sólo buscan animales con el comportamiento
adecuado, sino que también mejoran las líneas sanguíneas
evitando males congénitos como la displacia de cadera.
Las etapas de adiestramiento.
El período de formación se extiende por un plazo de
4 meses, repartido en varias etapas. En ellas el animal aprende
a obedecer siguiendo ejercicios simples en los cuales debe permanecer
en distintas posiciones determinadas, quedarse quieto y andar junto
al amo llevando correctamente el arnés. Esta fase, que aproximadamente
dura una semana, está dirigida por un instructor especializado.
El perro promovido a la etapa siguiente comienza a ser adiestrado
para evitar obstáculos y señalarlos a su amo.
La formación junto al instructor se extiende durante el primer
mes, a partir de allí, el animal pasa a estar en manos de
un no vidente, para que éste también aprenda a leer
las acciones del can y se habitúe a él.
Al cabo de cuatro meses la dupla no vidente-lazarillo está
apta para enfrentar la vida cotidiana. La colaboración del
animal ayuda, en muchos casos, a su amo a la reinsertación
en la vida social y profesional. La tarea de las escuelas especializadas
es ofrecer cada día más y mejores perros con una calidad
de formación de excelencia.
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