BOSQUE
DE NORUEGA
Este robusto y resistente gato, que puede soportar los fríos
más intensos, parece llevar consigo la misma sangre de los
aguerridos Vikingos.
Sin embargo, su carácter tranquilo y su ánimo de juguetón,
son las características que lo llevaron a ser uno de los gatos
más populares aún fuera de su país de origen.
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Historia
y origen.
Sabemos
con certeza que el gato del Bosque de Noruega cuenta con datos
documentados desde el siglo XVI, pero a pesar de ello se reconoce
que existía desde mucho tiempo antes. Una creencia
popular de su lugar de origen le otorgaba poderes sobrenaturales
y aseguraba que era una mezcla de gato con lince. En esas
condiciones, el gato era conocido por el nombre Huldrekatt
o gato Troll. Pero en rigor de la verdad el gato del bosque
se convirtió en un integrante de las granjas desde
el comienzo de su historia. Se trata pues, de un animal tosco
y robusto, y gran cazador de ratones, condiciones que le permitieron
ganar esos espacios de popularidad con gran facilidad.
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Remitiéndonos
a las teorías acerca de su origen, cabe destacar la posibilidad
de que proceda de antiguos gatos orientales, probablemente turcos,
que fueron llevados por los Vikingos a fines del primer milenio.
En esa época, el gato del Bosque era el gato que acompañaba
a los intrépidos exploradores y se encargaba de mantener
sus barcos limpios de roedores.
En
1938 fue la primera vez que esta raza se presentó en una
exposición. Pero recién en el año 1977 fue
cuando la misma logró el reconocimiento internacional de
la FIFe. Más tarde, en el año 1979 llegarían
los primeros ejemplares a EE.UU. y posteriormente a Gran Bretaña.
Pero debería esperar hasta la década de los 90 para
obtener el reconocimiento de Cat Fancy.
Los gatos de los Bosques de Noruega tuvieron en su historia un momento
muy negro que casi los lleva a la desaparición. Esto se debió
entre otra cosas, a la cruza con gatos vagabundos de pelo corto
en Noruega. Pero afortunadamente un grupo de aficionados tomó
conciencia del peligro al que la raza estaba expuesto y con gran
esfuerzo lograron recuperarla. Superado el impás de la Segunda
Guerra,este grupo logró salvar a la raza nacional de Noruega,
el Skogkatt, como allí se lo conoce. Este nombre de Skogkatt
significa literalmente "gato del bosque".
De
allí en adelante el camino del Bosque de Noruega hacia la
popularidad parece no encontrar problemas y el número de
ejemplares se mantiene constantemente en crecimiento no sólo
en su lugar de origen, sino que también en el extranjero.
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Características
generales.
Es un gato muy casero que disfruta estando con la gente y
entre otros animales. Siempre guardan una gran paciencia y
se destacan por su inteligencia y curiosidad. Están
muy bien adaptados al frío, así que no espere
que los días de calor busque estar sobre su falda,
seguramente preferirá echarse en algún lugar
fresco. También les encanta treparse y mirar todo desde
lugares altos.
Cuidados y arreglos.
Es un gato que no requiere mucho cepillado, con una vez a
la semana alcanza para mantener su pelo en condiciones. No
se recomienda peinar la cola dado que los pelos protectores
externos son muy fáciles de arrancar y tardan mucho
en volver a crecer. Sólo se recomienda una suave cepillada
a contrapelo para mantenerla frondosa.
En los machos, sucede que en la edad adulta suelen desarrollar
la cola de semental. Esta es debido a las glándulas
sebáseas de la cola que tornan a la misma muy grasienta.
Para evitar problemas, se recomienda limpiarla con chapú
seco o talco una vez por semana.
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Estándar de la raza
General
Talla: El Bosque de Noruega es un gato de talla grande. Se tendrá
en cuenta el lento desarrollo de esta raza.
Cabeza:
En forma de triángulo equilátero, con una buena altura
cuando se ve de perfil; frente ligeramente redondeada; pérfil
largo y recto sin discontinuidad (sin stop). Los machos adultos,
en comparación con las hembras, tienen la cabeza más
ancha y con mejillas fuertes.
Mentón:
Firme.
Orejas:
Grandes, con una buena anchura en la base; con extremos puntiagudos;
con penachos tipo lince y largos pelos que salen de las orejas.
Ubicadas altas y abiertas, de tal modo que las líneas exteriores
de las orejas continuen la línea que desciende de la cabeza
hasta el mentón.
Ojos:
Grandes y ovalados, bien abiertos, situados ligeramente oblícuos.
Expresión viva y alerta. Todos los colores permitidos, independientemente
del color del manto.
Cuerpo
Estructura: Largo, de constitución fuerte; sólida
estructura ósea.
Patas:
Medianamente largas, las patas traseras más altas que las
delanteras. Bien musculadas, nunca finas.
Pies:
Grandes, redondos, en proporción a las patas.
Cola:
Larga y poblada, debería llegar al menos hasta los omoplatos,
pero preferiblemente hasta el cuello.
Capa
Estructura: Semilargo. El manto interno lanoso está cubierto
por un manto externo liso, impermeable que consta de pelo largo, basto
y brillante que cubre el lomo y los costados. Un gato con todo su
manto tiene una pechera, unas chorreras completas y calzones bien
poblados. La longitud y densidad del subpelo varía de acuerdo
con las estaciones del año. Los jóvenes no empiezan
a desarrollarlo hasta pasados los seis meses de edad.
Color:
Todos los colores están permitidos, incluyendo todos los
colores con blanco; excepto los dibujos pointed y el chocolate y
lila, cinammon y fawn. Se permite cualquier cantidad de blanco,
es decir una mancha blanca en la frente, un medallón blanco,
el pecho blanco, blanco en la tripa, blanco en las zarpas, etc.
La textura y la calidad de la capa es más importante que
el color.
Defectos
Generales: Gatos demasiado pequeños o de constitución
débil. Cabeza: Cabeza redonda o cuadrada, perfil discontínuo
(stop). Orejas: Orejas pequeñas, colocadas demasiado separadas
o demasiado juntas. Patas: Patas cortas y/o delgadas. Cola: Cola
corta. Capa: Manto seco, enredado o demasiado sedoso. Observaciones:
El manto se evalúa solamente sobre la textura y la calidad.
El desarrollo muy lento de esta raza deberá ser tenido en
cuenta. Los machos adultos tienen la cabeza más ancha que
las hembras. La longitud del manto y la densidad del subpelo varía
según las estaciones. Los gatitos pueden tardar hasta los
seis meses de edad en desarrollar los pelos de guarda.
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