BICHON
FRISE
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Con
un carácter pleno de jovialidad y alegría este
pequeño peludo siempre supo ganarse un lugar de importancia.
Todo
lo que exige a cambio es cariño, un socio para los
juegos y algunos cuidados.
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Historia de la raza.
Estos perritos son de origen mediterráneo y antes del
siglo XIV los llevaron unos marineros a las islas Canarias, y desde
allí fue importado a los nobles italianos y españoles.
En ese entonces había cuatro razas de este perro: el Bichón
de Tenerife, el Bichón Maltés, el Bichón Boloñés
y el Bichón Habanero.
En
el siglo XVI los franceses invadieron Italia, y de regreso a su
país trajeron muchos bichones como botín de guerra.
Entre 1515 y 1550 esta raza quedó definitivamente radicada
entre quienes componían la corte real francesa. De 1574 a
1589 el bichón frisé alcanzó su máximo
explendor en Francia, que en ese momento era reinada por Enrique
III, allí estos perritos eran tratados prácticamente
como si fueran de sangre real.
Como
constancia de la presencia de los bichones en la alta sociedad,
se los encuentra en varios cuadros de Francisco de Goya (1746-1828).
Uno de los más famosos, representando a la Duquesa de Alba
junto un diminuto bichón cuya altura apenas superaba el dobladillo
bordado del vestido de la duquesa. Durante el reinado de Napoleón
III (1852-1870), el bichón fue también de lo más
popular, disfrutó de un lugar en el palacio, y fue mimado
y tratado como en la dulce época de Enrique III. Sin embargo
el bichón no siempre recibió tan buenos tratos, a
finales del siglo XIX cayó en desgracia, ya no era el perro
faldero que se movía en los círculos reales, y en
lugar de ello fue convirtiéndose gradualmente en un perro
de la clase baja. La pureza de sangre se fue diluyendo a medida
que el bichón era apareado con perros mestizos, fue transformándose
en una raza mixta y mediocre. Así resultó que el bichón
frisé terminó al servicio de circos itinerantes. Tiempo
después de la primera guerra mundial, el destino de la raza
cambió nuevamente. Algunos criadores comenzaron a mostrar
interés por esta raza y se esforzaron por mejorarla y fijar
sus características. El bichón pasó de un perro
vulgar a ser considerado de máximo interés, de esta
manera los criadores lograron restablecer parte de su antiguo esplendor.
En
1933 se dictó en Francia un reglamento, donde se adoptó
el nombre de Bichón Frisé y se omitió la denominación
"de Tenerife". En 1934 fue admitida la inscripción
del bichón en el registro genealógico del Kennel Club
Francés. Después de ésto se produjo un gran
auge en la popularidad de la raza en Francia y se le aseguró
una participación en las exposiciones caninas, donde compitió
dentro de la categoría de los perros que no eran de caza.
Hace
unos diez años el Bichón Frisé fue reconocido
por los Kennel Club americano e inglés. Se dice se trata
de las razas más antiguas sin tener en cuenta a las milenarias
razas orientales.
El propósito original de esta raza no fue el de perseguir
piezas de caza, levantar aves o guardar rebaños, sino, primordialmente
el de servir como animal de compañía en el entorno
doméstico.
El
Bichón Frisé al igual que el Caniche, es descendiente
del Barbet (spaniel de agua) que da origen al nombre Barbichón,
que luego se redujo a Bichón. Sin embargo hay quienes sostienen,
que proviene del Bichón Maltés.
Características
generales.
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Atrevido,
vivaz, digno, inteligente, afectuoso, de temperamento dócil
y agradable. Lleva un andar con la cabeza erguida y con nobleza;
los ojos oscuros y alertas marcan y denotan toda su expresión,
su cola marca el estado de ánimo; si se encuentra bien,
la llevará erguida por encima del lomo.
Es
un perro pequeño de andar alegre, está dentro
de los denominados perros de compañía algunos,
también son llamados "falderos", ya que buscan
constantemente el contacto con el amo.
Debido
a su peso, tamaño y comportamiento es en una raza ideal
para compañía y que se adapta bien para vivir
en ambientes chicos.
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Estándar
de la raza.
ASPECTO
GENERAL: Es un pequeño perro alegre y jovial; de naturaleza
vivaz. El hocico es de longitud mediana, y el pelo largo, en forma
de tirabuzón, muy suelto, parecido al pelo de la cabra de
Mongolia. Lleva la cabeza erguida y con nobleza; los ojos oscuros
son muy expresivos y alertas.
CABEZA:
Guarda armonía con el cuerpo.
REGION
CRANEAL:
Cráneo: Al palparlo, el cráneo es más bien
chato, aunque el adorno del pelo lo haga parecer redondo. El cráneo
es más largo que el hocico.
Depresión naso-frontal: Poco acentuada.
REGIÔN
FACIAL:
TRUFA:
Es redonda, bien negra, de estructura granular, de aspecto fina
y lustrosa.
LABIOS:
Son finos, bastante delgados, aunque menos que los del Schipperke,
cayendo justo lo suficiente para cubrir el labio inferior; no son
nunca ni gruesos, ni colgantes. Están pigmentados de negro
hasta las comisuras. El labio inferior no puede ser grueso ni aparente,
ni tampoco flojo, y no permite ver las mucosas cuando la boca está
cerrada.
DIENTES:
La dentadura es normal, es decir que los incisivos de la mandíbula
inferior están situados inmediatamente contra y detrás
de los incisivos de la mandíbula superior.
HOCICO:
Este no debe ser grueso, ni pesado ni tampoco apretado. Las mejillas
son planas y poco musculosas. El surco entre los arcos supraciliares
es ligeramente aparente.
OJOS:
Son oscuros, y en lo posible de párpados también oscuros.
Su forma es más bien redonda y no almendrada. No están
situados oblicuamente. Son de expresión alerta, no demasiado
grandes, y no dejan ver la esclerótica. No son prominentes,
como los del Grifón de Bruselas y los del Pekinés;
la órbita no debe ser sobresaliente. El glóbulo del
ojo no debe sobresalir de forma exagerada.
OREJAS:
Son colgantes y están provistas de pelos finamente enrizados
y largos. Se tornan más bien hacia el frente cuando el perro
está atento, pero de forma que el borde anterior toque el
cráneo y no se aparte de éste oblicuamente. La longitud
del cartílago no debe llevar hasta la trufa, como en el caso
del Caniche, sino llegar hasta la mitad de la longitud del hocico.
Por lo demás, son mucho menos anchas y más finas que
las de este perro.
CUELLO:
Es bastante largo, y el perro lo lleva erguido y con orgullo. Cerca
del cráneo es redondo y fino, y va agrandándose gradualmente
hasta insertarse sin brusquedad en los hombros. Su longitud corresponde
a poco más o menos de 1/3 de la longitud del cuerpo (en una
proporción de 11 a 33 cm para un ejemplar de 27 cm de altura),
tomando como base los extremos de los hombros contra la cruz.
LOMO:
Ancho, bien musculado y algo arqueado.
GRUPA:
Ligeramente redondeada.
PECHO:
Está bien desarrollado; el esternón es pronunciado.
Las falsas costillas son redondeadas y no se terminan bruscamente.
En dirección horizontal, el pecho es por eso bastante largo.
FLANCOS:
Son bien levantados en la región del vientre; aquí
la piel es fina y no es colgante, impartiendo una apariencia bastante
agalgada.
COLA:
Está implantada poco más abajo de la línea
de la espalda que lo está la cola del Caniche. Por lo regular,
se presenta levantada y graciosamente doblada, en el plano de la
espina dorsal; no está enroscada. Tampoco está recortada
y no puede tocar la espalda; sin embargo, el adorno del pelo puede
caer sobre la espalda.
MIEMBROS
DELANTEROS: Vistos de frente son rectos y están bien aplomados;
son de huesos finos
HOMBROS:
Bastante oblicuos, aunque no prominentes; dan la impresión
de tener la misma longitud que el brazo, es decir alrededor de 10
cm.
BRAZO:
No está separado del cuerpo.
CODO:
No se torna hacia afuera.
METACARPO:
Corto y, visto de frente, recto; visto de perfil muy ligeramente
oblicuo.
MIEMBROS
TRASEROS: La pelvis es ancha.
MUSLOS:
Anchos, bien musculados y bien oblicuos.
CORVEJON:
Más acodado que en el Caniche.
PIE:
Vigoroso. Las uñas son preferiblemente negras, sin embargo,
éste es un ideal difícil de alcanzar.
PIEL:
La pigmentación de la piel que aparece bajo el pelo blanco
es preferiblemente oscura; así pues, los órganos sexuales
tienen un color negro, azulado o beige.
PELO:
Es fino, sedoso, en forma muy suelta de tirabuzón, semejante
a] pelaje de la cabra de Mongolia. No es ni aplastado, ni acordonado
y su longitud es de 7 a 10 cm. Arreglo del pelo: Tanto el pelo de
los pies, como el del hocico, puede ser ligeramente recortado.
COLOR:
Blanco puro.
TAMAÑO:
La altura a la cruz no debe sobrepasar los 30 cm, ya que la talla
puequeña constituye un acierto.
FALTAS:
Cualquier desviación de los criterios antes mencionados debe
considerarse como falta y la gravedad de ésta se considera
al grado de la desviación al estándar. Prognatismo
superior o inferior leve. Pelo aplastado, ondulado, acordonado o
demasiado corto. Pigmentación de la piel que se prolonga
dentro del pelo, de manera tal que forma manchas rojizas.
FALTAS DESCALIFICABLES: Trufa rosada. Labios color carne. Ojos pálidos.
Prognatismo superior o inferior tan desarrollado que impide el contacto
de los incisivos. Cola enroscada. Manchas negras en el pelo.
N.B.: Los machos deben tener dos testículos de apariencia
normal completamente descendidos en el escroto.
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