CHOW
CHOW
 |
A
tal perro, tal dueño. Este refrán se puede aplicar
perfectamente al Chow, pues su comportamiento tan particular
es el que mejor se puede adaptar a dueños con una personalidad
fuera de lo común, y tan compleja como la de Sigmund
Freud, el considerado padre del psicoanálisis, cuyo
perro favorito era un Chow, y que en una célebre foto
aparece en su gabinete de trabajo inclinándose desde
la mesa hacia su viejo Chow.
|
Historia
de la Raza.
Algunos
consideran al Chow como una rama particular de la especie canina
a causa de muchas y curiosas particularidades, como su lengua azul-negra,
prolongaciones importantes de los huesos laterales del cráneo,
miembros posteriores rectos, temperatura interna ligeramente superior
a la normal (39 grados C), etc.
Raza
o especie? Existen más diferencias entre un Chow y un perro
nórdico que entre un lobo y un pastor alemán que,
sin embargo, están clasificados en especies diferentes, pero
compararlos no resulta convincente para deducir la pertenencia del
Chow a una especie particular. Para explicar las diferencias entre
el Chow y los demás perros nórdicos, se puede pensar
en aportes antiguos de molosoides, por ejemplo los perros de guarda
mongoles.
La
zona comprendida entre los montes fronterizos del Sikhot Alin, el
gran río Amur y el mar, en el extremo oriental de Siberia,
estuvo poblada en el neolítico por los aínos. Estos,
que utilizaban antepasados del Chow en la caza, la pesca y la tracción
de trineos, habrían preservado así la existencia de
una especie parecida a la canina.
La
evolución histórica parece confirmar la existencia
de un encuentro entre los antepasados del Chow y los perros mongoles,
ya que el territorio ocupado por los aínos fue invadido por
hunos, tártaros y mongoles, todos los cuales tenían
a su servicio feroces auxiliares caninos de gran tamaño.
Entonces fue allí donde pudieron cruzarse los molosos de
los nómadas con los perros nórdicos de los aínos.
Regresando
a tiempos más contemporáneos, la entrada del Chow
Chow en la cinofilia oficial tuvo lugar en 1880 pero el Kennel Club
no inscribió los primeros Chow hasta 1894.
El
estándar redactado entonces por el primer club de la raza
-fundado en 1895- se basaba en una fiel descripción del campeón
Chow VIII, luego se hizo un segundo estándar con modificaciones
esenciales con respecto al primero, que la FCI corrigió y
difundió.
Comportamiento.
La vocación del Chow Chow es de perro de compañía
y guarda. Para disuadir al intruso, su tamaño mediano se
compensa con su volumen y, aunque no ladre, no por ello son menos
significativos y dignos de tomarse en cuenta sus avisos.
 |
El
Chow conserva una seguridad y dignidad leoninas. Mantiene ese
aire asiático de impasibilidad y falsa indiferencia;
su capacidad de afecto, muy real y profunda, apenas la manifiesta.
Su gusto por la independencia es muy acusado. Generalmente muy
tranquilo, no por ello deja de ser capaz de reacciones muy vivas,
y sus reflejos pueden ser muy rápidos llegado el caso.
El
Chow no está hecho para dueños que reclamen
desbordantes manifestaciones de ternura, ni para los que quieran
saciar una necesidad maniaca de autoritarismo, no es aconsejable
que lo tenga alguien de poco carácter porque lo llevaría
por el camino de la amargura. Su físico bonachón
no tiene nada que ver con su carácter, antes de obedecer
se lo piensa, no se puede ser brusco con él ni mucho
menos brutal. Lo que no significa que tengamos que tener una
actitud contemplativa ante su natural rebelde, por el contrario,
habrá que educarlo precozmente, desde los tres meses
o incluso antes también.
|
El
Chow nunca se mostrará servil; se entregará poco a
poco, pero totalmente hasta el punto en que le será difícil
separarse de su dueño. Por último, vivir con un Chow
a lo largo de diez años es una experiencia que no se olvida
fácilmente y muy pocos dueños de Chows cambian de
raza.
Estándar de la raza.
Aspecto
general. Perro activo, compacto, de espalda corta, ante todo bien
proporcionado, de aspecto leonino, de porte digno y altivo, bien
construido. La cola la lleva claramente sobre el dorso. Características:
perro tranquilo, buen guardián; lengua azul-negra, único
por su marcha afectada. Temperamento: independiente, fiel pero distante.
Cabeza
y cráneo. Cráneo plano y ancho. El stop no es pronunciado.
Bien lleno debajo de los ojos. Hocico de longitud moderada, ancho
desde los ojos hasta la extremidad.
Trufa.
La trufa es gruesa, ancha, negra en todos los casos, salvo en los
crema y en los casi blancos en los que se admite la trufa de color
claro, y en los azules y en los leonados en los que se admite una
trufa del mismo color uniforme que el de la capa.
Ojos.
Oscuros, almendrados, bastante pequeños y nítidos;
en los azules y los leonados se admiten ojos del color de la capa;
ojo nítido, exento de entropión y que nunca deberá
ser penalizado si sólo hay problemas de dimensiones.
Orejas.
Pequeñas, espesas, ligeramente redondeadas en la punta, llevadas
rectas, rígidas y bien separadas, dirigidas hacia delante
por encima de los ojos y ligeramente convergentes, lo que le da
al perro el aspecto característico de la raza.
Boca.
Los dientes son fuertes y bien colocados; las mandíbulas
son fuertes y presentan un articulado en tijera perfecto, regular
y completo, o sea, que los incisivos superiores recubren los inferiores
en un contacto estrecho y son implantados en escuadra con relación
a las mandíbulas. Las encías son preferentemente negras.
Cuello.
Fuerte, lleno, no demasiado corto, bien implantado sobre los hombros
y ligeramente girado.
Cuartos
delanteros. Los hombros son musculosos y oblicuos. Los miembros
anteriores son perfectamente rectos, de longitud moderada; tienen
una buena osamenta.
Cuerpo.
Pecho ancho y bien descendido. Las costillas son bien arqueadas
pero no en bandas de tonel. Dorso corto, horizontal y fuerte; región
lumbar potente.
Cuartos
traseros. Miembros posteriores musculosos; corvejones bien descendidos
con un mínimo de angulación, lo que es esencial para
producir ese aire afectado del chow chow. El canon metatarsiano
cae a plomo y el corvejón nunca se inclina hacia delante.
Pies.
Pequeños, redondos, pies de gato, en aplomo sobre los dedos.
Cola.
Implantada alta y llevada bien sobre el dorso.
Talante
y movimiento. Paso corto y afectado. Anteriores y posteriores se
desplazan rectos hacia adelante en planos paralelos.
Pelo.
Para los de pelo largo, es muy abundante denso, recto y separado;
el pelo de cobertura es de textura más bien basta con un
subpelo suave y lanoso; el pelo es particularmente espeso alrededor
del cuello donde forma melena o collar; forma bolsas en la parte
trasera de los muslos. Para los de pelo corto, es abundante, denso,
recto; no es plano sino que se levanta; con textura de pelusa. Para
ambos, se penalizará cualquier recorte artificial del pelo
que modifique la silueta natural o la expresión del can.
Altura
a la cruz. Macho, de 48 cm. a 56 cm., y las hembras, de 46 cm. a
51 cm.
Color.
Capa unicolor negra, roja, azul, leonada, crema o blanca, frecuentemente
con tonalidades pero sin manchas ni unicolor (la parte inferior
de la cola y la región posterior de los muslos frecuentemente
son de color más claro).
|