PASTOR
BERGAMASCO
Se trata de un pastor de origen italiano, de carácter decidido
y valiente, que supo conducir y guardar rebaños a lo largo
de su historia.
Sin
embargo, sus cualidades innatas de inteligencia, tranquilidad y
paciencia, lo hacen un perfecto perro de guarda y compañía,
apto para los trabajos más diversos.
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Historia
de la raza.
Basta observar un ejemplar de Pastor Bergamasco para advertir
su singular originalidad. La innegable antigüedad de
esta raza, que se remonta a la época del Imperio Romano,
constituye uno de sus principales atractivos, tanto para los
cinólogos como para los aficionados en general.
Aunque los orígenes del Pastor de Bérgamo son
sin duda muy remotos (sabemos que perros de características
similares acompañaron a los romanos en su expansión
por Europa), prácticamente no hay documento histórico
que nos acredite este hecho. Su memoria únicamente
ha permanecido en las antiguas historias y leyendas que relatan
aún hoy en día los viejos pastores italianos
de las montañas. Si consideramos las antigüas
razas orientales como los únicos ancestros posibles
del Pastor Bergamasco, no podríamos entender que su
morfología atendiera a un primitivismo que lo enmarca
en una época muy anterior.
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Al invadir Europa, los romanos fueron dejando ejemplares diseminados
por los territorios conquistados. La evolución de éstos
ha contribuido a la génesis de las actuales razas de los perros
pastores. Como es lógico, las condiciones climáticas
y geográficas diferentes han influido en la evolución
de su morfología y en las características del pelaje;
así, tanto el Gos d'Atura Catalá como el Briard, a pesar
de pertenecer, el primero, a la zona montañosa de los Pirineos
y el otro a la llanura, lo que les confiere un diferente carácter,
están unidos por un único común denominador:
el Bergamasco.
La
tarea de crianza realizada por los pastores italianos en un ambiente
natural muy duro y aislado geográficamente ha dado el fruto
de una raza robusta y sana, de alimentación moderada, psíquicamente
equilibrada y de viva inteligencia, con dotes naturales que pocos
perros poseen. El mantenimiento a lo largo de los siglos de sus
condiciones morfológicas y psíquicas ha hecho que
los pastores continúen sirviéndose de ellos para la
conducción de sus rebaños. Actualmente se les asignan
también otras funciones, como la de perro policía
y las labores de salvamento y rescate.
Después
de la Segunda Guerra Mundial, la situación de la crianza
del Pastor de Bérgamo era ciertamente preocupante: la raza
estaba al borde de la extinción. La población rural
había disminuido considerablemente y el número de
ejemplares era muy reducido. Sin embargo, la acertada intervención
de unos pocos aficionados fue vital para la recuperación
del preciado patrimonio genético que los pastores habían
seleccionado a lo largo de los siglos. La Societá darnatori
del Cane da Pastore Bergamasco, S.A.B., fundada en 1949, desarrolló
una amplia actividad y un enorme esfuerzo junto a aquel primer núcleo
de aficionados, y se obtuvieron los primeros resultados positivos
para el mantenimiento de la raza, que fue salvada de su inminente
extinción. Basta con observar la gran cantidad de estudios
recientemente realizados sobre esta raza para concluir que el Pastor
de Bérgamo ha pasado a ser una de las razas más importantes.
El haber conservado intacto su primitivismo le asegura la transmisión
de generación en generación de su muy fijado equilibrio.
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Aspecto
general.
Perro pastor de origen italiano, que según la clasificación
de Pierre Mégnin pertenece al grupo de los lupoides,
el pastor de Bérgamo es un animal de tamaño
mediano, de aspecto rústico y con un abundante manto
en todas las partes del cuerpo. Su constitución es
robusta, pero a la vez bien proporcionada. Su buen carácter
lo hace decidido y valiente, pero sin llegar a ser temerario.
Su conformación general es la de un sujeto mesomorfo
(mediolíneo) donde el tronco se inscribe en un cuadrado.
Es armónico en cuanto a su formato, es decir, sus proporciones
entre la talla y las diferentes partes del cuerpo son normales;
los perfiles de la cabeza y el cuerpo concuerdan.
Carácter.
El Pastor Bergamasco se distingue de cualquier otro perro
pastor por su particular tradición histórica.
Ante un perro dotado de tan buenas cualidades como el que
estamos tratando no es difícil suponer que puede realizar
las más diversas funciones con un mínimo adiestramiento.
Las
principales características del Pastor Bergamasco son
su carácter y su aspecto. Ambos son el fruto de un
largo proceso selectivo dirigido a conseguir un perro adecuado
al trabajo y al ambiente en que se desenvuelve.
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Cuidados y mantenimiento.
Como ocurre con los demás perros pastores, los baños
frecuentes no son beneficiosos para el Pastor Bergamasco. Más
de dos lavados por año pueden eliminar la grasa natural que
recubre su pelo y protege la piel de los agentes externos. Parece
un contrasentido, pero cuanto más nos empeñamos en lavar
a un perro más lo ensuciamos, puesto que eliminamos su protección
natural.
Aunque
el manto del Pastor Bergamasco no precisa cuidados excesivos, sin
embargo, no debemos olvidar que durante su crecimiento pasa por
fases diferenciadas.
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Hasta
los seis o siete meses, podemos cepillarlo una vez cada quince
días, pero en el momento en que se observe el más
mínimo indicio de formación de los mechones enmarañados
nos abstendremos de cepillarlo con tanta asiduidad. Aunque es
conveniente tocarlo lo menos posible, hay que vigilar la formación
de paquetes o bultos que pudieran producirse durante la calda
del pelo suave del cachorro. Cuando esto ocurra, intentaremos
abrir los bultos con las manos y reducir su tamaño con
precaución. Después se puede, ocasionalmente,
realizar cepillados superficiales para estirar un poco los mechones.
Cuando se inicia la formación de los mechones, los cepillados
suaves deben reducirse al dorso, donde se halla el pelo caprino,
para evitar que el subpelo se junte y forme bultos. |
Este
perro pastor no pierde el pelo en cada muda, sino que aumenta la
longitud de los mechones ya formados.
El
manto comienza a estar suficientemente formado a los tres años
de edad; a partir de este momento se considerará que el manto
es el de un Bergamasco adulto y sólo se cepillará
de forma superficial muy espaciadamente.
Estándar
de la raza.
Cabeza.
La longitud del hocico es igual a la longitud del cráneo.
En su conjunto paralelepipédico la cabeza parece grande.
La piel no debe ser gruesa, sino bien aplicada a los tejidos subyacentes,
y sin formar arrugas.
Región
craneal. El cráneo es ancho y ligeramente convexo entre las
orejas, es también ancho y redondeado en la región
de la frente. Los ejes longitudinales superiores del cráneo
y del hocico son paralelos. La longitud del cráneo es igual
a la del hocico. Su amplitud no debe sobrepasar la mitad de la longitud
de la cabeza. Las protuberancias de la frente están desarrolladas,
tanto en sentido longitudinal, como transversal; los arcos cigomáticos
son bien marcados. La sutura medio-frontal (o metópica) es
marcada, la protuberancia occipital es observable y saliente.
Depresión
naso-frontal. Está bien ajustada, aunque es acentuada a causa
del marcado desarrollo de la apófisis de los huesos de la
nariz y de la frente, de las protuberancias frontales y de las cejas.
Hocico.
Disminuye progresivamente hasta su extremo y las caras laterales
convergen ligeramente, de manera que éste no es puntiagudo,
sino truncado, con la cara interior más bien chata. Su longitud
es igual a la longitud del cráneo. Su anchura, medida a la
mitad de la longitud, alcanza aproximadamente el 50% de su longitud.
La altura del hocico no debe ser inferior a la mitad de su longitud.
El perfil superior del hocico, trazado por el perfil de la caña
nasal, es rectilíneo. El perfil inferior del hocico no está
determinado por el labio, sino por la mandíbula. A causa
de esta conformación la comisura labial no es caída;
el hocico es bien hendido, de manera que la comisura labial se encuentra
en el nivel de una vertical imaginaria trazada desde el ángulo
externo del ojo. El perfil de la quijada inferior es poco más
o menos rectilíneo.
Labios.
Finos y poco sobresalientes, se separan bajo el puente nasal dibujando
un arco muy abierto que forma un tercio de círculo; de esta
manera los dientes de la mandíbula están apenas cubiertos.
Los bordes de los labios están bien pigmentados.
Quijadas.
El cuerpo y las ramas maxilares inferiores y superiores son bien
desarrollados y anchos.
Dientes.
Blancos; la dentadura está completa y bien desarrollada,
los incisivos están alineados de forma regular. La articulación
es en forma de tijera.
Mejillas.
Poco prominentes.
Ojos.
Grandes; el iris es de un color marrón más bien oscuro,
de acuerdo al color del pelaje. Están situados casi sobre
un mismo plano frontal. Su expresión es dulce, apacible y
atenta. La abertura palpebral es ligeramente ovalada y el eje palpebral
presenta una oblicuidad de aproximadamente 15% sobre la horizontal.
Los párpados se adaptan bien a la forma del globo ocular
y sus bordes están bien pigmentados de color negro; las cejas
son singularmente largas, de modo que puedan levantar los pelos
de la frente que caen delante de los ojos.
Orejas.
De inserción alta; son semi-caídas, es decir, que
sólo los tercios terminales hasta la punta redondeada son
caídas. Cuando el perro está atento la oreja se yergue
ligeramente en la base. Su forma es triangular. La longitud de la
oreja se sitúa entre 11 y 13 cm, su anchura es de 6,5 a 8
cm. Presenta una base ancha, que en la parte posterior se prolonga
hasta el ligamento que va de la cabeza al cuello, mientras que al
frente llega a la mitad del cráneo. La extremidad es ligeramente
redondeada. Sobre las orejas el pelo es un tanto ondulado y suave,
mientras que en la punta termina en flequillo.
Cuello.
El perfil superior es levemente convexo. El cuello es un poco más
corto que la cabeza; en efecto, en extensión no sobrepasa
el 8O% de la longitud de la cabeza. El perímetro del cuello,
medido a la mitad de su longitud, debe alcanzar por lo menos el
doble de su longitud. La piel no debe ser nunca flácida,
por lo tanto no debe haber rastro de papada. El pelo debe ser tupido.
Línea
superior (Cuerpo). La cruz sobresale bastante del perfil dorsal
rectilíneo. La región lumbar presenta cierta convexidad
y la grupa es un poco oblicua.
Cruz.
Alta y larga. El cuello se une armoniosamente al tronco.
Espalda.
Rectilínea, bien musculada y ancha, su longitud alcanza alrededor
del 30% de la altura a la cruz. La región lumbar está
bien unida a la línea de la espalda y a la grupa. La longitud
de la región lumbar alcanza alrededor del 20% de la altura
a la cruz, de esta manera es mucho más corta que la región
dorsal. La amplitud de la región lumbar es más o menos
igual a su longitud; la musculatura de toda la región está
bien desarrollada.
Grupa.
Ancha, robusta, bien musculada y oblicua, con una inclinación
del 30% bajo la horizontal; su amplitud transversal, entre las dos
ancas, debe alcanzar 1/7 de la altura a la cruz.
Pecho.
Debe ser amplio, bien arqueado, descendiendo hasta el nivel de los
codos. Su perímetro (medido detrás de los codos) sobrepasa
el 25% de la altura a la cruz. Su diámetro transversal debe
alcanzar el 30% de la altura a la cruz. La profundidad y la altura
del pecho deben alcanzar el 50% de la altura a la cruz.
Línea
inferior (Cuerpo). A partir del esternón, el perfil inferior
se levanta muy levemente hacia el vientre, que es por lo tanto poco
elevado. La longitud de los flancos debe corresponder a la de la
región lumbar, que es corta. La depresión de los flancos
es mínima.
Rabo.
situado en el tercio posterior de la grupa, es grueso y fuerte en
la base y va disminuyendo progresivamente hasta su extremo. Está
cubierto de pelo de cabra ligeramente ondulado. Su longitud alcanza
entre el 60% y el 65% de la altura a la cruz. El rabo llega fácilmente
hasta el corvejón cuando el perro se encuentra en posición
normal; sin embargo es preferible que sea más corto. Cuando
el perro está en reposo el rabo tiene forma de sable, es
decir que es caído en el tercio anterior y luego se levanta
levemente en el tercio posterior. El perro menea la cola cuando
está en movimiento.
Extremidades
anteriores. En conjunto, vistas de frente y de perfil, están
bien aplomadas. La altura desde el suelo hasta el codo alcanza el
50% de la altura a la cruz. Están bien proporcionadas al
tamaño del perro.
Hombro.
Es macizo y está bien constituido. Su longitud sobrepasa
apenas el cuarto de la altura a la cruz y mide entre 15 y 17 cm.
Su oblicuidad bajo la horizontal es de 45 a 55 grados. Su musculatura
debe ser siempre bien desarrollada.
Brazo.
Debe ser bien musculado y estar dotado de huesos fuertes. Su longitud
alcanza el 30% de la altura a la cruz. Su inclinación bajo
la horizontal se sitúa entre 60 y 70 grados. La abertura
del ángulo escápulo-humeral varía entre 105
y 125 grados.
Codos.
Deben estar situados en los planos paralelos al plano medio del
cuerpo. La punta del codo debe encontrarse sobre una vertical imaginaria
trazada desde el ángulo caudal del omoplato. La abertura
del ángulo húmero-radial varía entre 150 y
155 grados. Desde el nivel de los codos hasta abajo, el pelo debe
ser abundante, largo y tupido, con tendencia a formar mechones.
Antebrazo.
Éste es vertical, su longitud es por lo menos igual a la
del brazo. La musculatura y los huesos están bien desarrollados.
Carpos.
Prolonga la línea vertical del antebrazo. Tiene gran movilidad,
es delgado, con un hueso pisciforme claramente saliente.
Metacarpo.
Debe ser delgado y de gran movilidad. Visto de frente, debe estar
situado en el mismo plano vertical que el antebrazo. Visto de perfil
es un poco oblicuo en la parte delantera.
Pie.
De forma ovalada (pie de liebre) con dedos bien unidos y arqueados.
Uñas fuertes, curvas y pigmentadas. Las almohadillas plantares
son de color oscuro.
Extremidades
posteriores. En conjunto, éstas se adaptan bien al tamaño
del perro. Los aplomos son normales, tanto vistos de perfil, como
de atrás.
Muslo.
Es largo, ancho, bien musculado, con un borde posterior ligeramente
convexo. Su longitud sobrepasa alrededor del 30% de la altura a
la cruz, y su anchura el 75% de su longitud. La abertura del ángulo
coxofemoral varía entre los 100 y 105 grados.
Pierna.
De huesos fuertes y músculos finos, la acanaladura de la
pierna está bien marcada. La longitud de la pierna alcanza
alrededor de 1/3 de la altura a la cruz. Su inclinación sobre
la horizontal es de 55 grados aproximadamente.
Rodilla.
Está bien aplomada en la línea de la extremidad y
no está desviada ni hacia adentro ni hacia afuera. El ángulo
fémoro-tibial es abierto y mide entre 130 y 135 grados.
Corvejón.
Las caras laterales del corvejón deben ser bien anchas. La
distancia desde la punta del corvejón al suelo no debe ser
inferior al 25% de la altura a la cruz. La abertura del ángulo
de la articulación tibiotarsiana varía entre 140 y
145 grados.
Metatarso.
Su longitud alcanza un 15% de la altura a la cruz, si se mide por
separado; si por el contrario se calcula desde la punta del calcáneo,
su longitud es igual a la del corvejón. Su dirección
debe ser vertical. Deben eliminarse los espolones que aparezcan
eventualmente.
Pie.
Debe tener las mismas características del pie delantero.
Movimiento.
El paso debe ser ágil y largo; el trote, bastante alargado
y resistente, es el movimiento preferido. Gracias a su conformación,
el perro puede pasar fácilmente al galope corriente, movimiento
que es capaz de mantener por bastante tiempo.
Piel.
Debe ser fina en todo el cuerpo, pero sobre todo en las orejas y
en las extremidades anteriores; debe estar bien aplicada al cuerpo.
El cuello no debe tener papada y la cabeza no debe tener arrugas.
El color de las mucosas y del tercer párpado debe ser negro.
Pelaje.
Muy abundante, largo y de textura diferente según la región.
Su textura es áspera (pelo de cabra) particularmente sobre
la parte anterior del tronco. Desde la mitad del pecho hacia la
parte posterior, y sobre todas las extremidades, el pelo tiende
a formar mechones o está ya organizado en mechones según
la edad del perro; estos mechones deben salir de la parte superior
de la región dorsal y caer sobre los planos laterales del
tronco. Sobre la cabeza el pelo es menos áspero y cubre los
ojos. El pelo debe estar distribuído uniformemente sobre
las extremidades, formando mechones suaves que llegan hasta el suelo,
semejando una especie de pilastra en la parte anterior y mechones
en la parte posterior, aunque sin formar flequillo. El pelo subyacente
es tan corto que no permite ver fácilmente la piel. Debe
ser suave al tacto.
Color.
Gris uniforme, con manchas grises en todos los tonos posibles, que
van desde el gris delicado y moderado, a un tono más claro
o más oscuro, hasta llegar al negro. Se aceptan los tonos
isabela y rojizo claro. Un pelaje unicolor negro es aceptable si
éste es verdaderamente opaco (zaíno). No se permite
el pelaje blanco unicolor. Se toleran las manchas blancas cuando
su superficie no sobrepasa la quinta parte de la superficie total
del pelaje.
Altura
a la cruz. Para los machos la altura a la cruz ideal es de 60 cm,
con una tolerencia de 2 cm de más o de menos. Para las hembras,
es de 56 cm, con la misma tolerencia de 2 cm de más o de
menos.
Peso.
Machos: 32 a 38 kg. Hembras: 26 a 32 kg.
Faltas.
Todo lo que se aparte de la descripción anterior constituye
una falta, que en juicio será penalizada según su
gravedad y extensión. Estas modalidades se aplican igualmente
a los perros que tienen la cabeza muy pequeña y a aquellos
que presentan ambladura de forma permanente. Faltas eliminatorias.
Ejes cráneo-faciales convergentes o divergentes. Prognatismo
mandibular acentuado o que causa desfiguración. Estrabismo
bilateral. Despigmentación parcial de la trufa. Tamaño
que sobrepasa en mayor o menor grado los márgenes indicados
por el estándar. Rabo en forma de trompeta. Faltas descalificadoras.
Despigmentación total de la trufa. Caña nasal claramente
abultada o cóncava. Despigmentación bilateral total
de los párpados; ojos de color diferente (aunque sea uno
solo).
Mandíbulas : prognatismo superior. Ausencia de rabo, braquiurismo,
rabo que se enrosca sobre la espalda.
Color del pelaje : el blanco sobrepasa 1/5 de la superficie total.
Piel : despigmentación total en el borde de los labios.
N.B.
Los machos deben presentar dos testículos de apariencia normal,
completamente descendidos en el escroto.
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