SETTER
INGLES
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Empezando
a considerar las razas reunidas bajo el nombre genérico
de Setter (que en inglés significa fijar, detener,
lo cual concuerda bastante con su carácter), la que
sin duda se destaca es la más antigua y genuina de
todas: el Setter Inglés. A grandes rasgos, los setters
son perros de pelo largo, elegantes, de porte majestuoso y
carácter asombrosamente dulce.
El
Setter Inglés presenta diversidad en lo cromático,
siempre bajo un fondo de color blanco; el más conocido
de todos ellos es el moteado de negro; también existe
el naranja y blanco y el limón y blanco, aunque no
estén tan extendidos como la variedad anterior.
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Historia
de la raza.
Puede
tal vez resultar sorprendente, pero podemos afirmar que acerca de
los orígenes e historia de esta raza existe abundante documentación,
lo que permite establecer con mucha aproximación sus antecedentes.
Parece bastante admisible la hipótesis que atribuye un origen
español al Setter, concretamente en los viejos spaniels,
que más tarde recibirían influencias del Pointer.
Los primeros retratos de este perro datan del siglo XVI, como se
puede ver en las diversas pinturas y grabados que han llegado hasta
nuestros días.
El
Setter Inglés fue muy apreciado por muchos monarcas europeos
de la época, principalmente ingleses y franceses, y son célebres
algunos ejemplares propiedad del rey francés Luis XV que
fueron pintados por Desportes, pero la verdadera historia de la
moderna creación del Setter Inglés empezó a
desarrollarse con sir Edward Laverack, ya que fue él quien
en realidad impulsó y fijó los caracteres que hoy
han hecho inconfundible a la raza. Sir Edward Laverack compró
hacia principios del siglo XIX algunos ejemplares magníficos
al reverendo A. Harrison. Tras realizar algunos cruces consanguíneos,
y después de mucho empeño y esfuerzo, logró
ejemplares que en nada desmerecen de los actuales. Sir Edward Laverack
publicó en 1872 un libro que sirvió de base y de guía
a otro conocido entusiasta de la raza, sir Purcell Llewellin, para
sus cruces y mejoras. De ahí que el Setter Inglés
también se llame Laverack Setter.
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Aspecto
general y carácter.
Es
un perro de talla mediana, de líneas puras, elegante
de aspecto y movimientos. Muy activo y cariñoso, con
un agudo instinto para la caza. Aunque está dotado
de un temperamento extremadamente sociable, posee un gran
carácter.
Las aptitudes de que goza esta raza, tanto las que se refieren
a su labor como perro cazador como las meramente estéticas,
han incrementado su popularidad y aceptación entre
todos los aficionados al mundo de la cinología y entre
el gran público en general. Debido a ello, se ha llegado
a crear en su país de origen dos tipos de Setter, uno
apto para la caza y otro como animal de exposición.
El primero -es utilizado generalmente para la perdiz y la
esquiva becada y también para el cobro de aves acuáticas
(el pato salvaje, en general) ya que es un buen nadador y
un inmejorable cobrador en el agua.
El
Setter es elegante y rápido, conserva un fino olfato,
su búsqueda es casi tan veloz como la del Pointer y
son intachables su muestra y su resistencia.
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Cuidados
y mantenimiento.
En el apartado de cuidados y mantenimiento cabe destacar la especial
atención que merece el manto de esta raza, así como
también otra parte muy importante de su anatomía:
las orejas. Para conservar el pelo arreglado y brillante, sin caer
en un exceso de pulcritud, es necesario bañar al perro una
vez al mes como mínimo y practicarle cepillados algo más
a menudo. La alimentación también será controlada,
sobre todo en aquellos ejemplares destinados a las cacerías,
porque no son convenientes ni una nutrición precaria ni una
sobrealimentación. Es evidente, pues, que necesita una dieta
equilibrada y rica en proteínas.
Estándar de la raza.
Cabeza.
Larga, razonablemente delgada y caída naso-frontal bien marcada.
La distancia desde el stop hasta la punta de la nariz debe ser igual
al largo del cráneo desde el occipital hasta el stop.
Nariz.
Negra o color hígado, según la coloración del
manto; fosas nasales anchas. Hocico moderadamente profundo y bastante
cuadrado. Maxilares de largo casi igual.
Labios.
Los labios no deben ser demasiado colgantes.
Cráneo.
Ovalado de oreja a oreja, caja craneana bien marcada, con protuberancia
occipital nítida. Dentadura igualada.
Ojos.
Ojos brillantes. suaves, inteligentes: de color avellana lo más
oscuro posible.
Orejas.
De largo mediano, insertadas bajas y colgantes con pliegues menudos
contra la mejilla: la punta debe ser aterciopelado y la parte superior
cubierta de pelo delgado y sedoso.
Cuello.
Más bien largo, musculoso delgado, levemente arqueado en
la cresta y netamente marcado en su inserción con la cabeza;
hacia el hombro más ancho y muy musculoso; sin papada, de
aspecto elegante.
Tronco.
Largo mediano. Tórax con pecho descendido, buena profundidad
y amplitud entre las escápulas; costillas redondeadas y muy
abiertas, con buena profundidad entre las falsas costillas, igualmente
abiertas. Dorso corto y derecho: lomo ancho, levemente arqueado,
fuerte, musculoso.
Cola.
Implantada casi en la línea del dorso, de largo mediano,
ni espiralada ni caída, con leve curva en cimitarra pero
sin tendencia a doblarse hacia arriba. Las franjas cuelgan largas
y no deben iniciarse en la base de la cola sino apenas más
abajo, creciendo en longitud hacia la mitad, para disminuir gradualmente
hacia la punta. El pelo debe ser largo, brillante, suave, sedoso,
ondulado, pero nunca rizado.
Manto.
Pelo: Es de desear que, a partir de la parte posterior de la cabeza
a la altura de las orejas. el pelo sea levemente ondulado, largo
y sedoso; los calzones y las extremidades anteriores deben tener
buenas franjas, casi hasta los pies.
Color.
Puede ser negro blanco, limón y blanco, hígado y blanco,
tricolor (negro y blanco y fuego); los perros sin grandes manchas,
pero con pintas en todo el cuerpo son los preferidos.
Andar.
Durante la caza, un gran galope.
Altura
y peso. Altura Machos: entre 65 y 70 cm; hembras: entre 61 y 65
cm.
Peso Entre 27 y 30 kg en los machos: entre 25 y 28 kg en las hembras.
Defectos.
Hombros gruesos y salientes; hocico cono, afilado hacia la nariz;
ausencia de stop: ojos claros y oblícuos: orejas insertas
alto: codos despegados por mala colocación de los hombros;
costillas achatadas; lomo demasiado largo; pie ancho; pasturales
débiles rótula derecha. Delantero y trasero angostos;
osamenta ligera; prognatismo, enognatismo. Andar poco desenvuelto.
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