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La
incorporación del riego requiere ciertos cambios en algunos
factores del manejo de los cultivos para asegurar altos rendimientos.
Si
bien el paquete tecnológico deberá definirse en función
de las condiciones ambientales y productivas de cada campo, los
aspectos que más comúnmente requieren ajustes son
los siguientes:
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Utilización de híbridos o variedades adaptadas al
riego:
Los
resultados de la experimentación muestran diferencias de
hasta un 20 % entre los materiales disponibles, por lo que es muy
importante utilizar aquellas variedades que resultan más
convenientes para aprovechar la potencialidad productiva del riego
en cada zona.
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Adecuación de la dosis y momento de aplicación del
fertilizante:
Dado
que los rendimientos de trigo y maíz con riego superan a
los de secano en más de un 50 % se requieren mayores cantidades
de nitrógeno. Se justifica también dividir la dosis
en dos o más aplicaciones para tener el nutriente disponible
en el momento adecuado.
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Variación de la densidad de siembra:
La
densidad de plantas en un cultivo bajo riego puede aumentarse respecto
a secano. Para definir la densidad óptima es necesario tener
en cuenta la tolerancia del híbrido utilizado.
-Ajuste
en las estrategias de protección del cultivo:
En
los cultivos bajo riego es previsible una mayor incidencia de enfermedades.
Por eso, es importante vigilar la evolución de las plagas,
especialmente en trigo, para controlarlas con tratamientos oportunos.
En
cambio, pueden reducirse las dosis de los herbicidas, especialmente
los residuales, ya que funcionan mejor en condiciones de riego.
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